REMAKE I

Ayer estuvimos jugando en grupo a desmayarnos.
Cuando Rubén decía el número de uno de nosotros esa persona fingía desmayarse y el resto la sujetábamos para que no se cayera al suelo. Charo vino con su hija Georgina. Con sus 5 años y su infinita sinceridad jugaba con nosotros muy concentrada, cuando se decía su número se dejaba caer despacio. Una de esas veces había poca gente a su lado así que cuando oyó "cinco" fue dando pasitos hasta que, ya junto a su madre, fingió desmayarse.
Pasé los tres primeros años de mi vida riendo bajo la estela de purpurina, plumas de gallina y campo de mi tía Feli.
Ya en Madrid alguien me regaló un juego de bolos de plástico para sacarme de la tristeza. Cogí el morado y dije que era mi tía Feli.
No me separé de él ni una sola hora durante un año.

6 Comments:
Bonitos recuerdos.
Que nunca nos falten bolos morados que nos ayuden a no olvidar.
Ni ganas de jugar a desmayarnos aunque no sea más que por sentir que alguien nos sostiene para no tocar el suelo.
Besos.
Con mis hijos y mi mujer nos gusta jugar a ser ciegos.
Ir caminando por una calle muy transitada con los ojos cerrados ayudado por otro que si ve. Éste debe hacerte indicaciones al oido, pero sin tocarte.
También se puede hacer en el campo. En ese caso lo más divertido es empezar a correr con los ojos vendados. El otro debe correr a tu lado y avisarte (gritando) de los pozos o las piedras.
A mi me gusta jugar al Conde de Montecristo. Y venir a verte...
vivo con una niña que le habla a los bolos y los acuna como si fueran bebés. es curioso que nos de a todos por los mismo.
gracias, casi nunca recibo comentarios xD, voy a leer el tuyo vi algo de Madrid xD estoy comenzando a querer a esa ciudad saludos
Her visto ardillas pero no eran rojas...
Post a Comment
<< Home